Pica: El oasis del desierto que deslumbra
- CCC
- 8 nov
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Prepárense para descubrir un milagro en medio del desierto más árido del mundo. A solo 114 kilómetros de Iquique, en la región de Tarapacá, se esconde Pica, un oasis que parece sacado de un cuento, donde limoneros y naranjos conviven con aguas termales, historia milenaria y una fe que se eleva hacia el cielo.
Imaginen un lugar donde el contraste es la norma: el intenso verde de sus árboles frutales contra el ocre del desierto, el calor del sol con el frescor de sus piscinas naturales, y el silencio del paisaje con el bullicio de su plaza llena de sabores. Así es Pica, un destino que sorprende a cada paso y que invita a quedarse más de lo planeado.
Cocha Resbaladero: El baño rermal del desierto
El corazón de Pica late en la Cocha Resbaladero, una piscina natural formada entre rocas y alimentada por aguas semitermales que mantienen una temperatura ideal de 30°C. Sus aguas, que provienen de fuentes subterráneas, no solo relajan el cuerpo sino que también tienen propiedades medicinales reconocidas por los locales y visitantes. Aquí, el plan es simple: flotar, descansar y dejar que las tensiones se las lleve el viento del desierto.
Patrimonio e historia en cada rincón
Pica y su vecina Matilla esconden joyas arquitectónicas y espirituales. La Iglesia de San Antonio, construida en 1887, impresiona con su estilo neoclásico y detalles barrocos, mientras que su campanario de piedra parece contar historias de fe y tradición. Pero sin duda, el lugar más conmovedor es el Gólgota del Reencuentro, un santuario que representa el Monte Calvario y que invita a la meditación y reflexión, sin importar la religión que se profese.
Sabores que hacen historia
No se puede visitar Pica sin probar sus famosos limones de Pica, reconocidos en todo Chile por su sabor y aroma. En la plaza del pueblo, encontrarán puestos que ofrecen desde pulpas de limón hasta jugos recién exprimidos, dulces artesanales y tángelos que estallan en dulzura en el paladar. Y si tienen suerte, podrán disfrutar de los mangos de la zona, una verdadera delicia del norte.
Tips para campistas
Mejor época para visitar: Entre marzo y octubre, cuando las temperaturas son más suaves.
Hidratación: Lleven suficiente agua, el clima desértico puede engañar.
Alojamiento: Pica cuenta con hostales, cabañas y zonas para acampar en sus alrededores.
No se pierdan: Un atardecer desde el Gólgota, donde el sol pinta el desierto de tonos rojos y naranjas.
Pica es mucho más que un oasis: es un recordatorio de que en los lugares más inhóspitos puede florecer la vida, la cultura y la tranquilidad. Un destino perfecto para quienes buscan desconectar, recargar energías y llevarse en la memoria los sabores y colores del desierto chileno.




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